Imagina pedirle a una IA de Meta que te ayude con un tema personal…
y días después ver anuncios de terapia de pareja o abogados de divorcio. No es ficción: desde diciembre de 2025, Meta comenzará a usar las conversaciones con su asistente de IA para personalizar la publicidad en Meta, Instagram y WhatsApp.
Y lo más relevante: no se podrá desactivar.
⛔ Sin embargo, la medida no aplicará en la European Union, Reino Unido ni Corea del Sur, donde las normas de privacidad —como el GDPR— prohíben el uso de datos personales sin consentimiento informado.
📍 En Chile, este caso debería hacernos mirar hacia la Ley 21.719, inspirada precisamente en esos modelos. Si analizamos el marco de la nueva ley, una práctica como la de Meta podría constituir:
👉 Un tratamiento de datos sin base legal válida,
👉Un uso no autorizado de información sensible (salud, emociones, religión, relaciones),
👉Y una infracción grave sancionable por la futura Agencia de Protección de Datos.
Esto nos deja un futuro interesante sobre cómo los futuros líderes de la Agencia de Protección de Datos como Emilio Oñate Vera o Romina Garrido abordaran este tema.
Lo importante no es solo el caso de Meta. Es que la inteligencia artificial está aprendiendo de nuestras conversaciones y emociones a una velocidad sin precedentes, mientras los usuarios siguen aceptando políticas sin leerlas.
💡 Desde alayIAtrust, creemos que el debate debe ir más allá del marketing y centrarse en una pregunta clave:
👉 ¿Quién controla los datos que entrenan la IA cuando los usuarios no saben que los están entregando?
La confianza digital no se promete, se demuestra con gobernanza y evidencia.
🫵 Te invitamos a revisar el video realizado por la agencia DW Akademie



