El desafío
Con una base de usuarios global y un ecosistema de dispositivos conectados, Samsung enfrentaba obstáculos críticos para gestionar el consentimiento de forma coherente:
- Implementar mecanismos de consentimiento consistentes en más de 160 sitios web y múltiples plataformas.
- Adaptarse a regulaciones en evolución, incluyendo el GDPR y los nuevos requisitos de CMP de Google.
- Falta de visibilidad centralizada sobre las preferencias otorgadas por los usuarios.
La solución
Samsung desplegó OneTrust Consent & Preferences para:
- Establecer banners y sistemas de consentimiento uniformes en sus principales puntos de contacto (web, apps móviles y televisores).
- Cumplir rápidamente con los requisitos de CMP de Google.
- Consolidar las preferencias de los usuarios en un único sistema, mejorando el cumplimiento y la transparencia.
Resultados
- Agilidad internacional: despliegue multiplataforma en distintas geografías con adaptaciones localizadas.
- Mayor control interno: visibilidad completa de los consentimientos y preferencias de los usuarios.
- Mejor experiencia de usuario: banners de consentimiento más claros que permiten decisiones informadas.
Les hemos dado a los consumidores más posibilidades de elección, permitiéndoles determinar mejor cómo gestionamos sus datos.
¿Qué significa esto para Chile?
El reto que enfrentó Samsung no es ajeno a Chile. Cualquier organización que opere sitios web, apps o campañas digitales debe sustentar el tratamiento de datos en una base lícita y, con frecuencia, en un consentimiento válido, granular y revocable. La Ley 21.719 fue publicada el 13 de diciembre de 2024 y su fiscalización plena rige desde el 1 de diciembre de 2026, a cargo de la Agencia de Protección de Datos Personales. Una gestión del consentimiento fragmentada o sin trazabilidad debilita la posición de cumplimiento de la empresa y la expone a sanciones que, según la gravedad de la infracción (leve, grave o gravísima), pueden alcanzar hasta 5.000, 10.000 o 20.000 UTM.
AlayIAtrust aplica en Chile el mismo enfoque ilustrado en este caso: implementar OneTrust Consent Management para centralizar y auditar el consentimiento en todos los puntos de contacto digitales, no propiedad por propiedad. Conectamos esa capa con el registro de actividades de tratamiento (RAT), las evaluaciones de impacto (EIPD), el rol del DPO y el deber de notificar brechas, además de operativizar los derechos ARSOP. Así, el consentimiento deja de ser una cookie aislada y se vuelve evidencia demostrable de cumplimiento, lista para responder ante la Agencia y escalable a múltiples dominios.
Lección clave: Lección clave: en Chile, el consentimiento solo protege si es granular, revocable y trazable a escala; con OneTrust deja de ser una cookie y se convierte en evidencia de cumplimiento.